La actividad más efectiva para conseguir ventas y generar conocimiento de la marca, sin duda alguna, es la publicidad y una buena estrategia de comunicación. En los últimos años la publicidad ha ido reinventándose para conseguir atraer la atención del público, que se había desviado debido a los monótonos y tradicionales anuncios en la televisión o en carteles. Sin embargo, los publicistas se han estrujado el coco y han conseguido crear campañas muchos más atractivas que se basan en la interactividad.

Hacer partícipe al usuario, que sienta que forma parte de la empresa. Ese es el objetivo de la publicidad interactiva. Y se puede hacer de muchas formas: en la página web de la marca, a través de las redes sociales, con aplicaciones, códigos QR… Sin embargo, posiblemente uno de los formatos más atrayentes y que mejor funciona en la vía urbana es la pantalla interactiva. Con ayuda de esta tecnología y una mente creativa, se pueden hacer campañas verdaderamente sorprendentes.

Una de las formas más habituales de presentar anuncios en estas pantallas es incluyendo en su instalación sensores de movimiento que se activan cuando se produce actividad cerca de ellas. De esta forma, cuando alguien pase cerca de la marquesina o el lugar donde esté localizada, se activará el comercial. Asimismo, otra opción bastante acertada es incorporar tecnología táctil que permita que el usuario conteste preguntas o se entretenga con un pequeño juego. Aquí la tecnología es la mejor aliada y se puede optar por integrar cámaras, altavoces, micrófonos…

No obstante, la pantalla interactiva no sirve exclusivamente para atraer clientes, también resulta ser una herramienta muy valiosa para la comunicación interna de cualquier empresa. Se convierte en una novedosa forma de colaboración empresarial. Con las pantallas y algunos complementos (cámara, micrófono…) las reuniones son mucho más productivas, ya que permite la participación del grupo de una manera más visual y, además, se acaba con problemas como la distancia geográfica; de esta forma, se pueden realizar videoconferencias y compartir datos simultáneamente con alguien que está lejos de la oficina.

Puede parecer una tecnología fácil de utilizar, puesto que ya estamos más que familiarizados con las pantallas táctiles y toda esa conectividad. Sin embargo, no es una tarea sencilla desde dentro. El diseño interactivo es una actividad que obliga a dominar todos los aspectos del diseño gráfico (texto, gráficos, videos, animaciones…) y además tener claro el concepto de interactividad. Es un conjunto de especialidades que comprende términos como el diseño de software, diseño web, de producto, de interfaz de usuario…

Para conseguir un producto interactivo eficaz, se debe presentar el mensaje de la manera más sencilla y clara posible, que la navegación por la interfaz sea fácil e intuitiva y que sea compatible con el formato (tamaño, resolución, etc) y la tecnología que queremos emplear.

Todo esto es tarea del diseñador interactivo, una figura esencial en el equipo si pretendemos incorporar pantallas interactivas a nuestro negocio. No obstante, es difícil encontrar a una persona que sea capaz de reunir todos los conocimientos que implica dominar el diseño interactivo. Por eso, la mejor decisión que se puede tomar a la hora de incorporar tecnología interactiva a nuestra marca es ponerse en contacto con otra empresa que se dedique profesionalmente a ello, y que reúna un equipo completo que domine cada una de las disciplinas nombradas más arriba.

Revisa nuestro trabajo con pantallas interactivas e inclúyelas en tu estrategia corporativa.