Archives for marzo 2017

Pantallas interactivas para dentro y fuera de la empresa

La actividad más efectiva para conseguir ventas y generar conocimiento de la marca, sin duda alguna, es la publicidad y una buena estrategia de comunicación. En los últimos años la publicidad ha ido reinventándose para conseguir atraer la atención del público, que se había desviado debido a los monótonos y tradicionales anuncios en la televisión o en carteles. Sin embargo, los publicistas se han estrujado el coco y han conseguido crear campañas muchos más atractivas que se basan en la interactividad.

Hacer partícipe al usuario, que sienta que forma parte de la empresa. Ese es el objetivo de la publicidad interactiva. Y se puede hacer de muchas formas: en la página web de la marca, a través de las redes sociales, con aplicaciones, códigos QR… Sin embargo, posiblemente uno de los formatos más atrayentes y que mejor funciona en la vía urbana es la pantalla interactiva. Con ayuda de esta tecnología y una mente creativa, se pueden hacer campañas verdaderamente sorprendentes.

Una de las formas más habituales de presentar anuncios en estas pantallas es incluyendo en su instalación sensores de movimiento que se activan cuando se produce actividad cerca de ellas. De esta forma, cuando alguien pase cerca de la marquesina o el lugar donde esté localizada, se activará el comercial. Asimismo, otra opción bastante acertada es incorporar tecnología táctil que permita que el usuario conteste preguntas o se entretenga con un pequeño juego. Aquí la tecnología es la mejor aliada y se puede optar por integrar cámaras, altavoces, micrófonos…

No obstante, la pantalla interactiva no sirve exclusivamente para atraer clientes, también resulta ser una herramienta muy valiosa para la comunicación interna de cualquier empresa. Se convierte en una novedosa forma de colaboración empresarial. Con las pantallas y algunos complementos (cámara, micrófono…) las reuniones son mucho más productivas, ya que permite la participación del grupo de una manera más visual y, además, se acaba con problemas como la distancia geográfica; de esta forma, se pueden realizar videoconferencias y compartir datos simultáneamente con alguien que está lejos de la oficina.

Puede parecer una tecnología fácil de utilizar, puesto que ya estamos más que familiarizados con las pantallas táctiles y toda esa conectividad. Sin embargo, no es una tarea sencilla desde dentro. El diseño interactivo es una actividad que obliga a dominar todos los aspectos del diseño gráfico (texto, gráficos, videos, animaciones…) y además tener claro el concepto de interactividad. Es un conjunto de especialidades que comprende términos como el diseño de software, diseño web, de producto, de interfaz de usuario…

Para conseguir un producto interactivo eficaz, se debe presentar el mensaje de la manera más sencilla y clara posible, que la navegación por la interfaz sea fácil e intuitiva y que sea compatible con el formato (tamaño, resolución, etc) y la tecnología que queremos emplear.

Todo esto es tarea del diseñador interactivo, una figura esencial en el equipo si pretendemos incorporar pantallas interactivas a nuestro negocio. No obstante, es difícil encontrar a una persona que sea capaz de reunir todos los conocimientos que implica dominar el diseño interactivo. Por eso, la mejor decisión que se puede tomar a la hora de incorporar tecnología interactiva a nuestra marca es ponerse en contacto con otra empresa que se dedique profesionalmente a ello, y que reúna un equipo completo que domine cada una de las disciplinas nombradas más arriba.

Revisa nuestro trabajo con pantallas interactivas e inclúyelas en tu estrategia corporativa.

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El paradigma del diseño paramétrico

Desde que, allá por la década de los 80. se sustituyera el papel y el lápiz por la pantalla y el ratón, los softwares dedicados a la arquitectura no han parado de evolucionar. Estos programas informáticos se convierten en el compañero perfecto de todo arquitecto, que consigue trazos y resultados cada vez más exactos. Y eso precisamente, la exactitud, es lo que define al tipo de diseño del que vamos a hablar en esta ocasión: el diseño paramétrico.

El diseño o la arquitectura paramétrica se basa en algoritmos que dan la posibilidad de expresar parámetros o variables que definen las necesidades de diseño y ejecución del proyecto. El resultado de este estilo son edificios con formas complejas inspiradas en líneas geométricas que tienen como objetivo una causa concreta (una variable): proporcionar la mejor acústica a un auditorio, preservar de las inclemencias meteorológicas o simplemente ensalzar aspectos culturales o artísticos. Se trata de un diseño construido a partir de una ecuación. Como veis, los términos se asemejan mucho a las matemáticas, ya que el concepto “paramétrico” viene precisamente de esa ciencia.

Al ser un proceso que se desarrolla en su totalidad a través de un software de dibujo profesional, las ventajas que presenta son numerosas. El primero de los puntos a favor de esta tecnología es el ahorro de tareas repetitivas, puesto que permite crear familias de soluciones en vez de sólo una; es decir, en lugar de tener que diseñar, por ejemplo, un cilindro y repetirlo varias vedes, da la posibilidad de crear una familia de cilindros con alturas variables que pueden ser manipuladas.

Por otro lado, también elimina de la lista tener que hacer cálculos manuales y la posibilidad del error humano. Con todo esto se consigue disminuir los esfuerzos necesarios para crear y modificar variantes del diseño. Por consiguiente, uniendo todas estas ventajas, se obtiene un resultado con una calidad superior que no se podría haber logrado con otros softwares.

Y hablando de softwares, vamos a nombraros algunos de los más utilizados para el diseño paramétrico. El sistema CATIA fue el que se empleó en los inicios de este estilo. A partir de ahí, ya son numerosos los programas válidos para esta forma de expresión arquitectónica: Grasshopper, Autodesk Revit o Ecotec Analysis son algunos de ellos.

La precisión es la principal característica del diseño paramétrico. El arquitecto puede hacer tantos cambios como precise en el diseño y el software hará todos los cálculos necesarios para que todo salga de forma óptima automáticamente. Esto proporciona al diseñador una vía más libre para experimentar y añadir nuevas formas a sus creaciones.

Además, el diseño paramétrico, a parte de modelar edificios en tres dimensiones, permite incorporar en el proyecto formas bastante más eficientes en cuanto al punto de vista energético, estructural o incluso acústico, siendo un buen ejemplo de esto último el Elbphilharmonie de Hamburgo, un auditorio compuesto por 10.000 paneles acústicos individuales.

En España tenemos uno de los edificios más representativos de la arquitectura paramétrica: el Museo Guggenheim de Bilbao. Frank Gehry fue el arquitecto que, en 1997, dio paso a una nueva generación especializada en este tipo de diseño.

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La evolución de los softwares de diseño 3D

Todo arquitecto veterano ha vivido la revolución que supuso la incorporación de los programas CAD a su rutina de trabajo. Unos softwares que para las nuevas generaciones se van quedando anticuados y necesitan dejar paso a sistemas más avanzados, como el BIM. Si eres un principiante en todo este mundillo de la arquitectura y el diseño, probablemente todo esto te sonará a chino. Por eso, vamos a explicar en qué consiste cada uno de estos conceptos y la diferencia entre ellos. ¡Toma nota!

Del diseño asistido por ordenador al almacenamiento de información. O lo que es lo mismo: la evolución del CAD al BIM.

Con la integración del CAD (Computer Aided Design / Diseño Asistido por Ordenador) en los estudios arquitectónicos se consiguieron avances importantes, tales como: mejorar notablemente la velocidad de trabajo, representar fácilmente diseños complejos en 3D, guardar toda la información de un proyecto y consultarla en cualquier momento (e incluso enviársela a otros compañeros del gremio) y corregir errores antes de comenzar la construcción.

Pero, sobre todo, con el CAD los diseños de planos e infografías en tres dimensiones adquieren un matiz de realidad que antes no se podía alcanzar. La posibilidad de añadir texturas, distintos tipos de trazados, combinar tipos de luces… Y todo ello realizado con una sola herramienta: un ordenador.

Sin embargo, todo tiene que evolucionar. Así que nació el BIM con la intención de volver a marcar un antes y un después en el diseño arquitectónico y en las formas de trabajo de los arquitectos. Con la aparición de este nuevo sistema se abrió un debate en el sector que parece que aún no se ha cerrado: ¿el BIM supone la muerte del CAD? Para algunos la respuesta es afirmativa, pero para otros, el BIM es un gran avance que hay que combinar con el CAD, pero todavía no puede reemplazar totalmente a este último.

                   

El BIM (Building Information Modeling / Modelado de Información de Construcción) se trata de un proceso en el se generan y gestionan datos de un edificio utilizando un programa de modelado de edificios en 3D y con renderizado en tiempo real. Esto permite que el proyecto abarque la información de diseño del nuevo edificio y además toda una serie de datos sacados de la realidad necesarios para su construcción: documentación técnica como memorias, pliegos de condiciones, cálculos de estructuras, de instalaciones, modelo energético para su certificación, cumplimiento de normativa técnica, etc.

La principal ventaja de este sistema es que permite “ensayar” la construcción antes de comenzarla. Es decir, mejora todo el proceso de producción, ya que el arquitecto posee toda la información necesaria para la construcción real y no se limita solo a dibujar un diseño realista de cómo tendría que quedar el edificio. De esta forma se ahorra mucho tiempo evitando tener que corregir errores que se pueden producir en el proceso de edificación.

Además, el BIM ayuda también en el desarrollo de la campaña de venta de la construcción, ya que se puede aplicar a tecnologías como la Realidad Virtual y la Realidad aumentada. Unas tecnologías que ya no precisan solo de un diseño del modelo en 3D, sino de una visión del proyecto en todo su conjunto, con toda la información necesaria que aporta el BIM.

Como podéis comprobar, el BIM ha supuesto un cambio bastante grande en la actividad arquitectónica. Y en cuanto al debate que genera… ¿Cuál es tu posición?

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Un buen texturizado garantiza un resultado realista

Poco a poco, post a post, hemos ido dando consejos y algunas claves para conseguir los mejores resultados en cualquier tipo de imagen creada a partir de un ordenador. Hemos aprendido trucos sobre iluminación, colores, softwares, renders… y ahora toca tratar otro aspecto tan fundamental como todos los anteriores: el texturizado.

Una parte importante de nuestro trabajo va destinada a apoyar proyectos arquitectónicos, por lo que nos vamos a centrar en el texturizado de materiales que pueden presentarse en la representación de una vivienda o un edificio. Sin embargo, las técnicas de texturizado son aplicables a cualquier ámbito, ya que la observación es la herramienta básica de este proceso que tiene por objetivo principal imitar la apariencia de los materiales que componen un escenario real.

En palabras más técnicas, texturizar una imagen digital supone la aplicación de colores, efectos y trucos de iluminación para simular un material real de un objeto o un entorno. Este proceso se suele realizar cuando ya se ha terminado el modelado y ahora se necesita dar un toque de realismo simulando distintos materiales como madera, metal, cerámica, tela…

Las muestras de texturas se pueden obtener directamente de la realidad con la ayuda de una cámara de fotos o incluso con un escáner. Si digitalizamos la imagen de un material después podemos aplicar ese acabado a cualquier objeto que hayamos diseñado, ya sea tridimensional o un dibujo plano. Igualmente, también podemos crear una textura nosotros mismos a partir de programas de edición gráfica como Photoshop o Illustrator. A estas dos formas de generar materiales digitalizados se la conoce como bitmap (mapa de bits). Otra opción es acudir a un banco de gráficos donde otros infografistas han volcado su trabajo.

Sin embargo, estas formas de obtener texturas tienen una desventaja: la resolución. En ocasiones la resolución de las muestras no es lo suficientemente buena como para aplicarla en superficies amplias y acaba por pixelarse o nos vemos en la necesidad de “copiar y pegar” varias veces la muestra. Para evitar esto, existen otros sistemas de texturizado denominados “procedurales” o “shaders” que se basan en unos algoritmos que van integrados en el mismo programa 3D. Con este proceso la resolución siempre es buena y nunca llegamos a percibir ningún píxel.

En las infografías en tres dimensiones de casas, tanto del interior como del exterior, las formas que se utilizan son bastante básicas, puesto que la mayoría de objetos a representar se componene de formas geométricas básicas. Por eso, los procedimientos para texturizar suelen ser cuatro:

– Planar. Para aplicar una textura en paredes o suelos como el parquet o el gotelé.

– Cúbico. Se proyecta la textura hasta en seis direcciones, por lo que es ideal para armarios, mesas, sillones…

– Cilíndrico. Sería la mejor opción para dar realismo a barras de metal, jarrones y cualquier objeto con forma cilíndrica.

– Esférico. Resulta ideal para texturizar objetos redondeados o para simular las ondas del agua de una piscina o del mar.

Y si nos encontramos con un objeto con unas formas más complejas, siempre podemos descomponerlo para aplicar alguna de esas cuatro opciones o una combinación de varias. O Incluso podemos aplicar una textura a un objeto plano y posteriormente modelarlo.

Estas son algunas de las claves que hay que tener en cuenta a la hora de añadir texturas a un diseño en 3D. Si conseguimos que las texturas sean realistas obtendremos una infografía con una calidad mayor.

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